Haciendo memoria… II

Si hace unos días hablaba sobre como conocí una de las mejores canciones cantadas por el maestro Antonio Molina, hoy le toca el turno a otra de mis grandes pasiones: el carnaval. Los que me conocen, saben perfectamente que soy un enamorado de la fiesta del Dios Momo; lo que mucha gente no sabe, es que me aficioné a él hace relativamente poco -año 2003- gracias a una chirigota de Juan Manuel Braza Benítez “El Sheriff” llamada “Los Pringaos”. Pero de esto hablaré en la próxima entrega de “Haciendo memoria”.

Hoy quiero hacer mención al descubrimiento de mi persona por la otra reina de la modalidad: su majestad la comparsa. La primera comparsa que escuché fue precisamente en ese carnaval 2003, llamada “Los Americanos”. Pero a decir verdad, en esos instantes yo estaba floreciendo ante el maravilloso mundo del carnaval y apenas presté atención a ese grupo, pues solo me tiraban las chirigotas y, en concreto, la de aquel grupo de camareros tan pringados. Se podría decir, pues, que mi primera comparsa llegó al año siguiente, en el 2004, de la mano de Tino Tovar y sus Estaciones.

La culpable de dicha primera toma de contacto fue mi amiga y compañera de clase, Patri, la cual era una enamorada de los carnavales y a la que le gustaba eso de tener un compi de estudios que le molaran los carnavales -o así he querido yo creerlo-. El caso es que una fría mañana de Marzo, siendo jueves por cierto, teníamos Educación Plástica y Visual -Plástica de toda la vida, vamos- a primera hora.  Como nuestro querido profesor, Francisco Caballero -alias Paco el Grande-, siempre había dispuesto un ambiente distendido en sus clases, podíamos llevar Discman a clases (los MP3 aún no estaban muy extendidos y apenas contaban con 512Mb de capacidad) por lo que yo llevaba mi Sony DSC-430 gris metalizado con el CD de “Los Pringaos” y las pilas cargadas. Al entrar en clase (primera planta, pasillo de la derecha al fondo, tercera mesa de la fila izquierda) me dispuse a sacar mi bloc de dibujo y enseres varios cuando ella llegó con el CD en mano, para que yo lo escuchara y darle mi opinión sobre el asunto. “¿Comparsa? ¿Perdona? A mí déjame con mis pringaos, que me gustan más”.

Su insistencia solo desembocó en que yo pusiera el CD en mi reproductor de mala gana y fingir que oía dicha comparsa para decirle que seguía prefiriendo las chirigotas. Craso error. Aquella introducción imitando el silbar del viento mientras rasgaba las hojas de los árboles, aquel punteado de los mágicos dedos de “El Perico” de Puerto Real, la escala de voces dando la introducción de esa presentación… ¡¡Quedé fascinado!! Tuve que rogarle en repetidas ocasiones a lo largo de la mañana a mi compañera que me dejase aquel maravilloso CD para copiármelo, pero solo encontré su negativa, pues el disco era de su padre y debía llevarlo a casa de vuelta.  Lo que si conseguí era quedar con ella por la tarde para ir a su casa y que fuese ella misma quien me lo grabase. Dicho y hecho. A las 7 de la tarde estaba el tío puntual en la Barriada de El Rocío -sita en Sevilla, distrito Macarena- para que mi querida amiga saciase mis ganas carnavaleras; de aquella forma me hice con mi CD pirata de “Las Estaciones”, el cual acabé quemando de las veces que lo escuché.

Aquí os dejo la actuación completa de la comparsa en la final del concurso de agrupaciones del Falla,

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