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…Casi un año ya…

Me habría gustado hacerte este “homenaje” cuando llegase el día. Pero creo que una persona como tú se lo merece a diario, sin importar el día. Aún faltan ocho días, pero me da igual. Quiero que sea hoy. No necesito otro motivo para hacerlo.

Por aquí las cosas siguen más o menos igual.  Te pongo al día:

–          Reyes: tu querida hija o como a ti te gustaba llamarla “mi reyita”. Creo que es quién peor lleva tu pérdida. No logra acostumbrarse. Ella intenta hacernos ver que poco a poco lo consigue pero yo se que no. Se que en el fondo te necesita y te llama a gritos. Créeme cuando te digo que ella es quien peor lo está pasando desde aquel día.

–          José Antonio: aunque a ti te gustaba llamarle Josele. Sigue como siempre, trabajando de sol a sol pero no cambia; es un cabrito, pero lo queremos. Tenemos la esperanza de que enderece su camino.

–          Ángela: “oh niña chica ella. A su lelo ella”. No te imaginas cuanto echamos de menos esas frases tuyas. La chica es tu viva imagen; es lo más vivo que tenemos de ti. ¿Has visto lo grande que está ya? Ya mismo es más alta que yo. Está muy contenta porque ha empezado con el endocrino y está bajando de peso. Ya verás lo guapa que se va a poner cuando crezca.

–          Tata: Tu mariquilla. Creo que al igual que mi madre te extraña muchísimo. Es increíble como te ha querido, a pesar de ser solo su cuñado. Nos empieza a preocupar porque muestra claros signos de Alzheimer y ella no se lo cree. Ya sabes que es muy cabezota y tiene que ser siempre lo que ella diga. Ahora hemos tenido un disgustillo con el chalet y el Francis, pero tranquilo que lo vamos a solucionar.

–          Francis: Ajú el Francisco. En Utrera se ha convertido en tu digno sucesor. Se mata al sol para tener aquello como a ti te gustaba. El cuartillo lo sigue teniendo como tú lo dejaste: hecho un desastre. Pero nos gusta así, la verdad; es la esencia del cuartillo. El único sitio del mundo donde tiene que haber animales sin descubrir ;-). Te ha dado un nuevo bisnieto (David) y está enorme. Puedo poner la mano en el fuego si digo que desde allí arriba lo estás cuidando, como a todos nosotros.

–          Mariluz: el día que te fuiste comprendí como te quería. Aunque, sinceramente… ¿Hay alguien en esta vida que no te haya querido? Está cuidando del chico. Aunque no lo trataste mucho, te puedo decir que es genial. Ya está andando y de aquí a nada nos da la tabarra con su verborrea.

–          Antonio: pasota, hijo… Pasota. Pero que te voy a contar, es tu hijo. Lo ha pasado mal, pero se lo guarda todo. Junto con la tita, cuida del pequeño Aarón.

–          Miguel: tu otro hijo. Lo ha pasado mal pero va remontando. ¡A la vejez va a ser padre!

–          Luz María: estoy enfadado con ella. Se que eso no te gusta, pero no puedo remediarlo. Ha dejado que Jordan vuelva y eso no me gusta. Aún recuerdo el taco que lió el año pasado cuando no era el momento. Y además… Prometió algo delante tuya y aún estoy esperando que lo cumpla. El día que lo haga de verdad, la perdonaré. Mientras, no.

–          Servidor: tu nieto, Pablo. ¿Qué te puedo decir yo? No sabes cuánto me pesa el no haberme despedido de ti como te merecías. Fui un egoísta y solo espero que no me lo tengas en cuenta. No sabes cómo te extraño. Si parece que era ayer cuando te pedía 5 duros pa’ chuches o me hacías un caballito de madera. A veces las personas que menos se lo merecen son las que antes se van. Ojalá estuvieras aquí con todos nosotros. Que tontos fuimos no disfrutando cada ratito que nos iba quedando contigo. Aunque tú ya lo sabrás, he tenido una novia paisana tuya. Su cuñada vive ahora donde tú te criaste de pequeñito. Me habría encantado que la conocieras, de verdad. Es algo cabezota –aunque yo le gano- pero en el fondo es muy buena. Me ha enseñado sitios que yo no conocía de tu pueblo y he intentado disfrutarlos en cada momento porque los considero como algo tuyo.

Aquí ya me despido, abuelo. La semana que viene hará un añito ya que nos dejaste pero yo se que de una forma u otra, estás con nosotros. Te prometo que llevaré a mi madre para verte a ti y a la abuela. Sé que aquél sitio es el mejor donde podéis estar, con vuestra Virgen de Consolación.

¿Sabes una cosa? Llevo un tiempo algo raro… Y creo que todo es por esto. Y te quiero contar un secreto… Cada vez que subo o  bajo las escaleras de mi casa, miro para tu ventana. Que duro se me hace verlas cerradas.

Te quiero, abuelo.

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Categorías:Inquietudes
  1. sonia
    junio 11, 2010 en 8:23 am

    Te felicito! Es precioso! Animo.

    • junio 11, 2010 en 10:37 am

      Muchísimas gracias, Sonia.
      Un saludo

  2. mama
    junio 17, 2010 en 11:33 pm

    solo decirte que gracias por ser como eres y escribir esas cosas de mi padre ojala el te ilumine y seas todo lo feliz que te mereces

    TE QUIERO

  3. Tu hermana
    agosto 8, 2011 en 2:54 am

    Pablo yo tambien hecho de menos al abuelo y he llorado con el discurso:(

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